Noches azules y frías, con estrellas que rompen como cuchillos el manto oscuro de terciopelo. Luna redonda cual pelota, que luce orgullosa y llena en el firmamento. Sentada en la pradera me asombro ante la enormidad de la vida y me encojo ante mi insignificancia. Mi cuerpo tirita, aquí me quedo, sintiéndome viva, llorando ante el hermoso espectáculo que observan mis ojos. Una estrella fugaz barre el cielo, y mi corazón formula un deseo, que juntos podamos volver a perdernos en las noches despejadas.
...Hace poco que te has ido, te echo tanto de menos, desde que no estás no me siento completa, camino media dormida esperando la hora de escuchar tu voz, que llega desde el otro lado del océano. En mis días malos presiento que no volverás y lloro sin consuelo, sintiéndome perdida y pequeña como una niña....
Como todas las noches le mando un mensaje a las estrellas, esas mismas que tú verás en unas horas, y les digo que te sigo echando de menos y extrañando, que no me olvides, que yo te espero, tres vidas si es necesario. El viento me despeina y eriza los pelos en mi piel, me advierte de que me vaya antes de que el frío me convierta en una estatua con la melancolía pintada en el rostro, así que me levanto, le arrojo un beso esperando que te lo entregue y me dirijo hacia casa, ésa misma que está tan vacía y silenciosa sin ti. Y otra noche más me meto en esa enorme cama en la que me pierdo esperando el día de volver a sentirte el aroma tuyo a mi lado...
...Hace poco que te has ido, te echo tanto de menos, desde que no estás no me siento completa, camino media dormida esperando la hora de escuchar tu voz, que llega desde el otro lado del océano. En mis días malos presiento que no volverás y lloro sin consuelo, sintiéndome perdida y pequeña como una niña....
Como todas las noches le mando un mensaje a las estrellas, esas mismas que tú verás en unas horas, y les digo que te sigo echando de menos y extrañando, que no me olvides, que yo te espero, tres vidas si es necesario. El viento me despeina y eriza los pelos en mi piel, me advierte de que me vaya antes de que el frío me convierta en una estatua con la melancolía pintada en el rostro, así que me levanto, le arrojo un beso esperando que te lo entregue y me dirijo hacia casa, ésa misma que está tan vacía y silenciosa sin ti. Y otra noche más me meto en esa enorme cama en la que me pierdo esperando el día de volver a sentirte el aroma tuyo a mi lado...
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